Mi imaginación

Deja de ser irreverente y vamos a hacerle frente a esta realidad que nos toca, nos llena de pasión y alborota las ganas de juntarnos las bocas, es decisión de los dos perdernos la acción. Aunque si no quieres no pienso obligarte.

 

Tengo deseos atascados, atorados, enjaulados tal cual fieras sedientas, por estar sobre ti, seducirte con mis besos, hacer de ese el hecho intenso de que te quiero coger a plenitud, con exactitud no es todo lo que quiero, besarte el cuello, el pecho y darte destellos de luz con sexo oral, ¡Que virtud!

 

Mirarte a los ojos con intensidad de desearte hasta los huesos, llenarte de suspiros a punta de besos, hacerte estallar de placer… Bienvenido a lo que está por suceder, estoy llena de orgasmos ardientes, no dejemos al pendiente lo que podemos hacer ya.

 

Desearía poder tenerlo cerca, en este preciso instante para llenarlo de placer, si sigue con su timidez me tocará cogérmelo, pero es que no quiero parecer tan perversa, incita mi imaginación, pero tampoco es que voy a perder el control.

 

Imagino que estamos en un lugar público y de repente se me da por ir al baño, como ya todo debe estar planeado… Él entra y de repente la puerta sin querer se cierra, allí comienza a cogerme de manera perversa; mientras me penetra me acaricia los labios y me besa, tres actos ricos llenos de placer, es multifuncional el caballero. Me hace todo lo que yo quiero, somos un rompecabezas armando cada escena de deseo y lujuria.

 

Él me encanta, me fascina, tiene una lengua divina, me dio un beso que me hizo tocar el cielo, orgasmo de terciopelo… ¡Oh! Vaya que sensación la que mi cuerpo experimentó de tanta emoción. Pero sólo fue un beso, ya me lo imagino teniendo sexo, es que su mirada me excita, su respiración me acaricia y su cuerpo me invita a pecar.

 

No sé a qué juega con esa perversión que aparenta, tampoco sé a lo que le teme, sus fugaces manos me arrojan al deseo de tenerlo en mis brazos, miradas, besos y caricias, el trío perfecto; estoy llena de sus pensamientos. ¡Cómo te deseo!

 

Su mirada me doblegó, me sedujo hasta el punto de no aguantarme más, lo tuve que besar, puesto que la primera vez su beso me dejó sin aliento, me llenó de nerviosismo, me hizo sentir como una tímida adolescente, pero rompí con esa tontería; pareciera que no me lo quisiera coger, estoy loca porque me penetre, me lleve y traiga del éxtasis del placer, me muero por sentir el ritmo de su cintura… Si quiere, que me lleve a la locura y me deje abandonada allá.

 

Parece todo esto una vil crueldad, imaginemos que no sucede nada. ¿Qué hago?, es posible que yo deje que todo esto se enfríe o termine por actuar.

 

¡Me va a hacer pecar porque el muy tarado es casado!

 

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Colaboradores
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