Quizá mañana…
30 Agosto, 2017

Una Musa que era un Sueño y un Demonio que era realidad, se amaban… Jugaban a que todo era posible.

 

Y jugaban bonito, sin reglas, sin fronteras, con pasión, con morbo, picardía, ternura y hasta con una buena dosis de perversión.

 

Cucharaditas de fantasía, para no morir de realidad.

 

Pero un día, la Musa dijo que no se sentía bien, que tenía congestión emocional, que necesitaba ir al baño y, para ello, requería tanto espacio como privacidad.

 

La Musa se alejó… El Demonio se quedó esperando.

 

Una vez en el baño la Musa quiso pero no pudo, se tardó mucho, el Demonio preocupado preguntó si todo estaba bien, la Musa respondió que las emociones seguían atoradas, el Demonio preguntó si podía ayudar, la Musa dijo que no, que estaba acostumbrada hacerlo solita, el Demonio insistió, pues estaba angustiado, la Musa, en todo angelical, le dijo que no estuviera chingando, que la esperara, que todo saldría en su momento. El Demonio siguió esperando.

 

La Musa, ya entumida, trató de salir del baño, pero no pudo, estaba atrapada, una caja repleta de sentimientos caducados bloqueaban la puerta de su corazón. La Musa quiso moverla, pero de nuevo la atacó un calambre emocional. El Demonio, solícito, se ofreció de nuevo para ayudarla, pero la Musa volvió a negarse, el Demonio le confesó que la extrañaba, la Musa le dijo que no hiciera dramas, que cuando estuviera menos atareada, ella solita la quitaba. Si alguna vez tienes tiempo para que te ame, me avisas, le dijo el Demonio. Quizá mañana, respondió la Musa.

 

El Demonio se puso a jugar con su cola, esperando, sabiendo que, quizá mañana, el sueño se terminaba, y él, ya no estaría esperando

 

 

 

 

 



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Quizá mañana…
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Érase una vez…


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